ago 19, 2009
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Cuando me olvidas… yo me olvido de ti. El cliente.

Así de simple y terrible como suena la frase –o sentencia- es lo que sucede cuando el vendedor se olvida o desatiende a aquella persona donde confluye la causa y fin de toda actividad empresaria, el cliente.

Lamentablemente, este “olvido” no se refiere a la ausencia de visitas, es algo más sutil pero quizás más dañino a la relación. Me refiero a esos detalles que hacen al buen vínculo entre el vendedor y el cliente y que por distintas razones son subestimados.

Quizás si haríamos una encuesta entre los clientes nos encontraríamos con una “Declaración de Deseos del Cliente” que seguramente diría algo así: Continue reading »