Centralización?.

por | 8 Febrero 2010
Usualmente la palabra “centralización” suele venir acompañada de connotaciones no muy buenas en cuanto a su relación con la concentración de poder y/o modelos de conducción rígidos y personalistas. Así, cuando nos encontramos con organizaciones donde la dirección (titular, socio, alta gerencia, dirección…etc.) toma las decisiones clave de la organización con escasa o nula participación del personal de nivel inferior, se dice que la organización está centralizada ya que, cuando se habla de centralización, se hace referencia al grado hasta el cual las decisiones se concentra en un sola área o sector de la organización. La centralización es tan buena o mala como se quiera ver, de hecho, su calificación depende de cómo, para qué, en qué circunstancias y en qué grado se utiliza. Por lo pronto, debe considerarse que en el orden natural la centralización es un hecho consumado desde el momento que los sentidos responden directamente al cerebro y este es el que ordena la acción a seguir. En definitiva, siempre existe un grado de utilización de la centralización en toda organización. Lo favorable o no, se vincula por el límite o proporción adecuado a la cuestión a resolver; en razón de esto, la centralización y la descentralización deben verse como las dos caras de una misma moneda. En las PyMES muy pequeñas la centralización es muy evidente y prácticamente natural ya sea por el poco personal y la ostentación del conocimiento que usualmente recae en el titular. Cuanto mayor tamaño de organización, la centralización se hace más difícil, no obstante, esta no es una regla válida en todos los casos. En algunas organizaciones la dirección o gerencia toma todas las decisiones y los gerentes de nivel inferior cumplen simplemente con las instrucciones. Aún así, la distancia que hay entre el “jefe decidor” y el “empleado ejecutor” torna compleja y lenta la transmisión de información y órdenes, aún así, gracias a la tecnología pueden verse (con resultado diverso) modelos de dirección centralizada. No obstante, siempre debe considerarse que el grado de centralización en una empresa depende de las circunstancias particulares de la empresa entre las cuales debemos considerar: a) las características de la actividad, b) el nivel de competencia, las amenazas, c) las exigencias de respuesta inmediata, d) el tipo de demanda, e) la complejidad a ser atendida, f) la magnitud del emprendimiento, g) el tipo de estructura y su localización, la tecnología implementada, h) el recurso humano disponible, i) la capacidad de control de la estructura jerárquica, etc.. siendo todos estos factores determinantes al momento de tener que definir el modelo de dirección. Ventajas •La organización funciona con pocos jefes. •Uniformidad en la toma de decisiones y en la aplicación de políticas y métodos. •Las decisiones son tomadas por la gente más entrenada y preparada. •La dirección es ejercida por aquellos que tienen una visión global de la organización. Desventajas •Los decisores no tiene contacto estrecho con las personas y situaciones involucradas. •Se incrementa el grado de distorsión en la información dado la cantidad de personas involucradas en su generación y transmisión. •No permite el desarrollo de los niveles más bajos de la organización. •Puede ocasionar demoras en la llegada de la orientación a los niveles inferiores. •Es generadora de sobrecarga en el trabajo de los directivos superiores. •No se toman las mejores decisiones porque, generalmente, se carece del conocimiento directo del que realiza el trabajo. •Disminuye la motivación debido a la poca participación en las decisiones. •Los ejecutores realizan una labor reactiva (responden ante el hecho y no proactivamente) limitando así el éxito. La centralización o no siempre estará sujeta al logro del mayor y mejor rendimiento de la capacidad productiva tendiendo en cuenta que cuando se habla de acrecentar el protagonismo de los subordinados nos referimos a esquemas descentralizados y cuando el protagonismo se centra en los mandos superiores lo hacemos desde la centralización. Cabe señalar que cuando hablamos de productividad no me refiero a la mayor producción fabril, sino a la mayor capacidad de la organización para atender su negocio y al objetivo propuesto. En dicho caso, la centralización o no, deberá contemplar el necesario contacto con el mercado, la atención de la demanda en términos de calidad (según la visión del cliente) y la velocidad de cambio en respuesta a variación de las necesidades del consumidor. En definitiva, antes de definir centralizar o no, debe llevarse a cabo el estudio de la estructura, el estudio del comportamiento del recurso humano y las realidad contextual presente y futura. La dinámica de cada uno de estos factores y la resultante de su interacción e interdependencia definirán el esquema de decisión adecuada. La confrontación sobre la conveniencia o no de centralizar o descentralizar es una constante en la administración de negocios. Ventajas y desventajas hacen de estos dos grandes esquemas y punto de discusión de empresarios y profesionales. Los avances en la tecnología hacen aún más intenso el debate gracias a los procesos “on line” y la caída de las barreras geográficas. Siempre debe considerarse que se requiere un cierto equilibrio y armonía a fin de alcanzar los objetivos. En principio debemos considerar la centralización de decisiones “estratégicas” y la descentralización de la gestión, no obstante, como se señaló, cada organización y su particular realidad, debe definir el grado (mayor o menor) de centralización adecuado. Una organización tiene como finalidad el poder –con el aporte de otros- un producto o una mayor cantidad de estos que de otra manera no podría concretarse. En virtud de ello, el delegar es una realidad indiscutible ya que deviene del querer lograr esa productividad superior gracias a la sumatoria del esfuerzo de muchos. Considerando esto, el esquema organizacional, debe ajustarse a dicho fin lo que nos dice que una estructura exitosa difícilmente opere desde una sola opción. La justa combinación de ambas resulta imprescindible en el mercado actual. Autor: Daniel H. Casais. Fuente: Infocomercial.
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