Mi negocio es de Facebook?

por | 7 Abril 2015
Veo a diario como cientos de personas comparten sus fotos, su vida y también sus negocios en Facebook, una herramienta muy valiosa a la hora de la difusión claro… pero tal vez por como es el medio en sí, no muchas personas se percatan que todo lo que publica en Facebook deja de ser suyo. Pensemos con una sencilla analogía. Supongamos que nuestras fotos son una obra de arte y entonces las dejamos en la calle para que cualquiera que pase se las lleve y las utilice a su discreción, eso es exactamente lo que sucede con Facebook. Supongamos ahora que el álbum familiar, en vez de tenerlo en casa para cuando llegan amigos o parientes compartirlo, lo dejamos en la calle para que cualquier persona pase y haga de este a su discreción. Eso hacemos al compartir nuestras fotos en Facebook. Aquí es donde salen las políticas de privacidad. Alguno dirá yo solo comparto con ciertas personas, no con todos. Perfecto. Una posible analogía entonces a esta forma sería que podríamos prestar nuestro álbum a amigos o regalarles copias de nuestro álbum familiar a nuestros amigos, lo cual sería una analogía de compartir un álbum de fotos familiares o personales en Facebook, con una salvedad, ya el dueño de ese álbum copia, no es solamente ese amigo en quien confiamos y a quien le regalamos una parte de nuestra historia, sino que se suma un tercero, Facebook, que vendría a ser algo así como si el laboratorio fotográfico se guardase los negativos y se guardase el derecho de publicar nuestras fotos o el derecho de propiedad sobre las mismas… Para los anónimos por lo general, no pasa nada, o si pasa, pasa que nos exponemos a la inseguridad porque hay jóvenes que acostumbrados a un país donde trabajar parece mala palabra… se dedican a revisar perfiles y luego cometer ilícitos… Siguiendo esta línea de sencillas analogías, podemos decir que si bien Facebook nos es muy útil para difundir material de nuestra producción y/o autoría, también es un ladrón silencioso que se va quedando con lo nuestro… Por eso cuando alguien tiene un negocio y me dice que no necesita tener su propia web porque ya tiene una página en Facebook, comprendo que esa persona, aún no entiende bien de que se trata Facebook… ni mucho menos que parte de su negocio, termina siendo, de alguna forma, propiedad de Facebook. ¿Entonces qué hacer? Veo salidas muy sencillas para aprovechar lo que Facebook ofrece pero sin perder nuestra propiedad sobre el material que publicamos. O al menos no perderla del todo. Si son fotos profesionales, una simple marca de agua sobre nuestra autoría, ya hace que ese material, pueda ser disfrutado por esas personas a quienes apuntamos al compartirlas pero sin que ningún “vivo” ni Facebook se la puedan arrogar como propias. Si tengo 200 fotos de una actividad profesional o comercial. Debo cargar todas siempre con alguna pequeña marca de agua para salvaguardar los derechos del autor que las tomó. Igualmente hay que tener en cuenta que un buen operador de Photoshop puede eliminar la marca de agua de forma que casi no se note que alguna vez estuvo allí… Por eso, además, no publico las 200 fotos en Facebook, publico 5 o 10 que son las que me parecen las mejores y publico entonces la URL de mi web donde puedan verlas… De esta manera, mi material queda en mi web, no en la de Facebook, e invito a ingresar a mi web, y el tráfico de mi trabajo, se queda en mi web y no en Facebook. Y ese tráfico, alguna vez, podría ser tan intenso que quien venda publicidad sea yo y no Facebook… Facebook vende publicidad, a costa del material que nosotros publicamos, como contraprestación, nos ofrece un medio gratuito donde compartir nuestras cosas… Si tenemos un negocio, y nuestra única página es la de Facebook, el negocio es de Facebook, mis clientes además de ver mis productos le están regalando tráfico a Facebook, o mejor dicho, como negocio, le estoy regalando tráfico a Facebook para que venda su publicidad, un tráfico que es mío, porque las personas entran a ver mis publicaciones y por el cuál, de ser muy numeroso su volumen, podría obtener yo mismo mis anunciantes que de seguro pagarían los costos fijos de mantener mi web y porque no, podrían darme algún rédito extra…. Ahora vamos a otro aspecto más sombrío de las redes sociales. Y la mejor forma de explicarlo es recurriendo a un caso real que aún no está resuelto… La británica Louise Palmer perdió su hija de 19 años, Becky, en 2010. La joven acostumbraba a subir muchas fotos, escribía posts en su cuenta de Facebook y mantenía contacto con sus amigos por esta vía. La madre de Becky Palmer solicitó a Facebook que le permita al menos acceder a los mensajes de su hija. Cuando llegó a la etapa final del tumor cerebral que le costó la vida, perdió el habla y sus movimientos, y su mamá la ayudaba a conectarse a la red social para comunicarse con sus amigos. "Perder un hijo o una hija es la peor cosa que te puede suceder y uno tiene miedo de que las personas se olviden de ella", entonces, "poder entrar a la cuenta y mirar los comentarios que sus amigos continuaban escribiendo en su muro, me daba certeza de que todavía la recordaban", contó la señora al cronista de BBC. Eso se acabó, sin embargo, cuando la red social decidió convertir la cuenta de Becky Palmer en un "memorial". Esa es una nueva política de Facebook para preservas los recuerdos de un usuario después de su muerte. Alteran la configuración de la página. El perfil de la persona deja de ser público y nadie más puede conectarse a la misma. Sucedió que Louise, la mamá de Becky ya no logró entrar más al perfil de la hija para leer esos mensajes que dejaban sus amigos, ni para leer cosas que su hija había escrito en vida. La señora reclamó pero Facebook respondió que "de acuerdo a su política en relación a usuarios fallecidos, solamente los amigos confirmados en Facebook pueden ver el perfil y no es posible hacer ningún cambio ni proveer información sobre como entrar a la cuenta". Louise incluso le escribió al fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, pero no ha obtenido respuesta. Conclusión de este dramático caso. Los datos subidos a Facebook, sean videos, fotos o textos, son de Facebook. Si tu negocio solo está en Facebook, de alguna manera, tu negocio es de Facebook… no? Si tus escritos sólo están en Facebook… son de Facebook… Si tus fotos están todas en Facebook, son de Facebook... ¿Se entiende? La propiedad sobre las creatividades digitales que se publican en internet es muy difícil y casi imposible resguardar del uso indebido de parte de terceros. Cuando publiqués algo en Facebook u otra red social, estás aceptando estos riesgos, que no te sorprendan. Y si es tu negocio, lo ideal sería tener tu propia web y no dejar tu esfuerzo “en la calle”.

Marcelo Zamora

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