¿POR QUÉ MUEREN LAS PYMES?

por | 16 Mayo 2010
Las variables económicas y la gran competencia obligan a que conformar y conducir una PyME, será cada vez más difícil y exigirá, un manejo profesional. En otras palabras, el titular de cualquier comercio o empresa pequeña deberá trabajar denodadamente y de manera muy inteligente si pretende continuar con su actividad. No pretendo asustar, pero esta es una verdad que muchos emprendedores desconocen a la hora de abrir las puertas. Usted sabía que: • “Sólo el 7% de los emprendimientos llega al 2º año de vida y sólo el 3%...llega al 5º… ”. Asociación Argentina para el desarrollo de la PyME. • “…el 80% de las empresas quiebran en los primeros 5 años”, Univ. De Cádiz – España. • “Más del 70% de los negocios no llegan a los 4 años de vida”. “Emprendedor XXI”, La Caixa - España, datos de 2003. • “..En los países subdesarrollados entre un 50 y un 75% dejan de existir durante los primeros tres años”. CEPAL • Al cumplir 10 años, “solamente el 10% de las empresas maduran, tienen éxito y crecen”. Francisco Yañez (México) • “el 75% de las nuevas empresas…debe cerrar…después de 2 años en el mercado. Cetro-Crece, México. • “…el 50% de las empresas quiebran durante el 1er. año…, y no menos del 90% antes del 5to”. degerencia.com • “el promedio de vida de las empresas es de 6 años y más de un 30% no llega al 3er. año”. Samuelson y Nordhaus – E.E.U.U. • “…de 67.310 empresas creadas en 1996,…el 25%...desapareció en el 1er. año, un 17% en el 2do…, el 13% en el 3ro… y un 11% en el 4to.”. Rodrigo Castro F. – Chile. Entonces, a modo de prevención, conciencia y a fin de reducir las posibilidades de ese fracaso veamos algunos de los temas que más daños le causan a la PyME: Inexperiencia. Usualmente la gente supone que se nace con los conocimientos que requiere cualquier negocio. ¿Si fulano tiene un bar, una ferretería, cómo no lo voy a manejar yo? La falta de experiencia es el origen o potenciadora de muchos de los fracasos. Recuerde, todo negocio requiere conocimientos de gestión “generales” y otros “específicos”, que se los tiene o se los paga, pero que son imprescindibles. La falta de capital de trabajo. Un taxista requiere el registro profesional, un auto y el dinero para cargar el combustible; si no se tiene alguno de ellos, sencillamente, no se puede ser taxista. Un negocio requiere instalaciones, mercadería, etc., y dinero para la promoción y la financiación del giro del negocio. Si no se cuenta con dinero, se condicionar al negocio vía endeudamiento ya sea con créditos o el no pago de impuestos o cargas sociales. El capital de trabajo es tan importante como cualquier instalación que deba comprar. La gente supone que a medida que va trabajando, va pagando; y si no es así… Incumplimiento fiscal y laboral. Por cuestiones culturales, hábitos o ligado al punto anterior se deja de pagar o directamente se evaden estos compromisos. Con seguridad se sienten los beneficios financieros en lo inmediato…luego mayores costos, juicios ingobernables, multas e incluso cuestiones penales. Falta de una oferta especializada. Pretender atender todas las necesidades de todos, es asegurarse que no va a satisfacer ninguna. En un mercado de alta competencia la gente es muy exigente y pretende el mejor producto y el mejor servicio y para eso se requiere ser un especialista y como tal, un planteo generalista se contrapone a esto. Incumplir con la Regla de Oro. Esta regla financiera señala que “no se debe cobrar en plazos superiores al que se paga”. Se debe tener presente que esto nos lleva a compromisos financieros que implican mayores costos y, en países como el nuestro con gran inestabilidad financiera, una gran debilidad estratégica. Mala política de stock. De alguna manera se relaciona con el punto anterior. El inventario de mercadería es dinero inmovilizado, esto tiene un costo financiero y un costo de oportunidad dado que puedo sufrir graves pérdidas ante un cambio de moda, decadencia, envejecimiento, deterioro por accidentes, robos, etc... Inversiones innecesarias. Estas restan liquidez y capital de trabajo al emprendimiento. La nueva empresa desconoce cuanto tiempo deberá esperar para tener rentabilidad líquida y realizada; la falta de dinero la obligará a endeudarse y a asumir costos y posibles conflictos con sus proveedores y financistas. Costos Fijos altos. Altos costos fijos exigen un gran esfuerzo de ventas y una elevada carga financiera y costo de oportunidad. No cumplir con la pauta de venta y cobranza en tiempo y forma los convierten en zapatos de plomo estando en el agua. Fallas en las cobranzas. Muchas veces se es un experto en la técnica profesional a ofrecer y se descuida cuestiones básicas como la cobranza. Piense en un grupo de médicos que instala una pequeña clínica o de ingenieros con su taller. ¿No hay duda sobre su conocimiento profesional pero, cuán cuidadas estarán las cobranzas? Falta de Control de Gestión. ¿Saldría con su auto a la ruta con el tablero fuera de funcionamiento? Sin el nivel de nafta, aceite, temperatura, velocidad, etc., el riesgo de no llegar se eleva notablemente. La conducción empresaria requiere información, de primera calidad y en le momento justo. Sin ella, su decisión no tiene sustento. Falta de conocimiento sobre el punto de equilibrio. Saber cual es el mix óptimo de venta, cual es la venta mínima para cubrir los costos fijos, a partir de cuando mis ventas empiezas a generar costos totales más que proporcionales, poder establecer precios preferenciales, etc.; resulta vital para el negocio. Esto se establece gracias al estudio de los costos y a lo que se denomina “costos para la toma de decisiones”. Muchas de las PyMEs ni llevan contabilidad básica, saque sus conclusiones. Desconocimiento del ciclo de cada negocio. Cada producto tiene un “ciclo de vida”. Introducción, gestión, crecimiento, maduración y declinación; cada etapa tiene características que se integran al ciclo de los demás productos y conforman el del negocio. Desconocer esto puede hacer que uno exija o aporte en el momento equivocado desperdiciando recursos y frustrando el proceso. Falta o falla en el control interno. Deje una bombita prendida o una canilla mal cerrada y verá el costo que implica. El control interno hace que estén cerrados todos los “agujeros” por donde se puedan ir sus ganancias, de ahí, la importancia en la instalación de procesos y sistemas de control. Mala elección del personal. Elegir mal al personal es como conducir un auto con gomas lisas. Ud. puede ahorrar (¿?) al principio,… hasta el accidente. El personal es el que le llevará adelante su negocio, el que esta en contacto con el cliente, el que habla, produce y gestiona la producción y el servicio…Elija mal y estará definiendo su destino. Nepotismo. Muy ligado al anterior. Es típico que con la escusa de la necesaria “confianza” y la comodidad de tenerlo al alcance de la mano o “resultar más económico (¿?)” se contrate a familiares o amigos, por el solo hecho de ser tales. Esto es uno de los mayores problemas de las PyMEs, ya que aporta anarquía, desaliento al resto del personal, mayores costos (a veces indirecto), malas relaciones familiares, ruptura de amistades, relajación de la disciplina y el control, incremento de los conflictos (se llevan de la casa al trabajo y viceversa), etc.. Mala conducción del personal. La conducción de personal requiere conocimientos que deben ser adquiridos o pagar el costo de no tenerlos. La mala conducción origina pérdidas por fallas, quejas de los clientes, deterioros intencionales o no, baja productividad, deslealtad, alta rotación y baja eficiencia. Retiros excesivos. Es correcto hacer retiros para vivir, pero cuando dicho retiro supera la capacidad de generación del negocio, se vive a costa de debilitar la capacidad financiera del mismo acelerando su crisis. Falta de Planificación. Usualmente las PyME no planifican y como dicen, “no planificar es planificar para fracasar”. ¿Saldría a campo traviesa sin planos ni GPS? ¿Si en el Dakar hubo corredores profesionales y con tecnología de punta, que se perdieron que le hace pensar que a Ud. no le pasará algo peor? Falta de Objetivos. Si no se sabe donde se quiere llegar seguramente nunca lo hará. Generalmente empezamos a trabajar y lo hacemos duramente, luego vemos hacia donde rumbeamos. ¿Pero esto es lo que se desea o para lo que se esta preparado? Falta de Presupuestos. Los “presupuestos” son herramientas de planificación básicas para todo tipo y tamaño de negocio. El presupuesto puede ser hecho por toda empresa (incluso en la casa) y permite tomar decisiones viendo el futuro. Cuanto más inestabilidad y crisis más necesario son los presupuestos (de ventas, costos, económico, financiero, de producción, etc...) al igual que el paraguas cuando llueve. Falta de visualización de los problemas. Tener una buena idea no implica saber llevarla a cabo. Los procesos de producción, logística, ventas, etc., tienen cuestiones ocultas que requieren del especialista para ser detectadas y resueltas. Sobrada Omnipotencia. El emprendedor, en su natural omnipotencia, piensa que todo lo sabe y todo lo resuelve, esa es su mayor vulnerabilidad. El ser dueño o creador no lo convierte en sabio, ni todopoderoso. ¿O si? Fallas en la visión comercial. El saber del producto no nos hace conocedores de la necesidad del mercado y la complejidad en su satisfacción. Es mucho más fácil mirar hacia adentro, hacia nuestro dominio, que mirar al cliente el cual implica un acertijo y variabilidad constante. El sillón de dueño es un “amante” que nos atrapa y no nos deja salir a ver al negocio…que esta sentado en su sillón, en su oficina, en la del cliente. Falta de una política de calidad y mejora continua: La falta de conocimiento profesional y del mercado, muchas veces nos lleva a pensar que si se esta vendiendo bien, no es necesario cambiar nada. El mercado esta evolucionando constantemente y requiere todo mejor y novedoso. Esta estratificación lo convierte en un poste clavado a esa realidad cuando el mundo camina a gran velocidad; ergo...lo pasaron como a un… Falta de capacitación dirigencial. ¿Para qué capacitarse si se es el creador, aparte, si quisiera, tampoco tiene tiempo, no? El empresario pocas veces toma con seriedad la necesidad de capacitarse para así enfrentar los problemas y/o crecer con su negocio. En la PyME el recurso más valioso es Ud., si no se perfecciona y crece junto a su negocio, solo esta limitando la posibilidad de su sobrevida. Falta de metodología en la toma de decisiones. La intuición es importante para los negocios, pero no lo es todo. ¿Nunca debió posponer decisiones o tomarlas sin datos ante el apremio de una situación que bien podría haberse evaluado y previsto? Fallas en el ordenamiento de la actividad. La no planificación, el poco análisis de la situación, etc., generalmente lleva a trabajar por lo urgente y no por lo importante; se usa el tiempo para apagar incendios y luego, no queda tiempo para encaminar el destino empresario. Por ende, se dedican recursos a tareas que no suman al objetivo final. Fallas en la adaptación y anticipación. Lo único constante en el mercado es “el cambio”. Todo cambia constantemente, todo se modifica. Es difícil desarrollar la capacidad para no apegarse a una realidad y aceptar que lo de hoy ya fue, e incluso se requiere anticiparse para poder ganarle a la competencia. Adquirir este hábito es arto difícil para la PyME, no adquirirlo, hace imposible su continuidad. Centralización. Generalmente en la PyME se vive una organización centralizada. La rigidez de este modelo y las limitaciones de toda individuo (dos brazos, una cabeza,…y solo 24 hs. por día) generan costos por la lentitud de las decisiones, enfoques parciales y/o emocionales, aletargamiento administrativo, anquilosamiento y desmotivación del personal, etc... Henry Ford tampoco delegaba…y quebró. Falta de una proyección realista sobre el negocio. Si uno define incorrectamente donde esta parado y genera una proyección futuro sobre esa base; lo más seguro es que caiga en una frustración dada la imposibilidad de llegar a donde se desea y con ello, la desmotivación o el gasto excesivo para forzar el camino casi en forma caprichosa. Mala elección de los socios. Las sociedades son para que las falencias de uno sean compensadas por las fortalezas de los otros y viceversa. En el inicio, con el solo hecho de soñar a la par, cualquier persona es buen socio. A la hora del sacrificio, esfuerzo y distribución de utilidades…muchas veces se plantean las desigualdades en el aporte, luego, el quiebre es cuestión de tiempo. Falta de constancia. La PyME exige sacrificio, lucha, dedicación, horarios extensos, etc. al inicio y por mucho mucho tiempo. A veces el cansancio que provoca hace que cuando se empiezan a tener renta se bajan los brazos y se afloja ese elemento clave, desconociendo que esto es solo el inicio de otra etapa en el desarrollo del negocio. Hay más causas, quizás tantas como fracasos, pero este artículo esta pensado para que su caso no sea uno más. Piense, lea y nuevamente piense si Ud. y su empresa se encuentran ubicados en alguno de los apartados, quizás este a tiempo para tomar las medidas correctivas y superar las estadísticas. Fuente | Autor: Dr. Daniel H. Casais
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